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Dietas por Internet

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Año con año se difunde en diversos medios una cantidad innumerable de dietas que prometen una pérdida de peso estratosférica en unos cuantos días. Pero sin duda Internet ocupa un lugar preponderante, máxime si se toma en cuenta que todavía no existe una regulación de los contenidos publicados.

Los especialistas en nutrición coinciden en que ninguna dieta permite reducir el peso y mantener tal pérdida si no se modifican aquellos hábitos que propiciaron la acumulación de kilos. Sin embargo, esto nunca se advierte en la mayoría de las páginas de Internet. En consecuencia, quienes siguen estas dietas pueden padecer deficiencias nutrimentales importantes y enfermedades. Veamos cuáles son las que se publicitan con cierta frecuencia.

Dieta Shelton

Se basa en una determinada combinación de alimentos, pues sus defensores afirman que hay combinaciones que generan digestiones excelentes, buenas, regulares o malas. Clasifica los alimentos según su composición: de alto contenido proteico, de alto contenido en hidratos de carbono de digestión lenta, de alto contenido graso, de alto contenido “ácido” y de bajo contenido en azúcares. Asimismo, indica que previene diversas enfermedades relacionadas con un consumo excesivo de productos derivados de alimentos de origen animal; es prácticamente vegetariana.
Consecuencias de su seguimiento: alteraciones gastrointestinales, malestar general, mareos, intolerancia al frío, sequedad de la piel, caída del cabello, contracturas musculares, amenorrea en mujeres (ausencia de la menstruación), insomnio, ansiedad, irritabilidad y depresión.

Dieta del chocolate

Su mensaje es: “adelgace con placer y alegría”. Se afirma que el chocolate no incrementa el peso corporal si se consume en combinación con alimentos ricos en fibra, ya que ésta retrasa la absorción de sus grasas y azúcares. Permite hasta 170 gramos diarios de chocolate que han de consumirse de una sola vez y siempre antes del mediodía.
Consecuencias de su seguimiento: trastornos digestivos, pues hay una carestía de nutrientes que impide al cuerpo regularse y funcionar correctamente, y además, rompe el ritmo alimentario normal de forma radical.

Dieta “detox”

Además de la pérdida de peso, promueve propiedades desintoxicantes, revitalizantes y purificantes. Durante seis días se ingieren alimentos variados y un día permiten líquidos. Los menús se basan en yogurt, fruta, jugos, verduras y sólo en una comida se incluye un alimento proteico: pescado. Limita en gran medida los alimentos ricos en proteínas (lácteos, carnes, huevos y sus derivados) y las grasas (aceites, mantequilla y margarina), lo que conlleva una carencia de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y proteínas.
Consecuencias de su seguimiento: el aporte excesivo de fibra disminuye la disponibilidad de absorción de sales minerales y provoca diarrea, cólicos abdominales y flatulencia.

Dieta del yogurt

Se dice que fortalece los huesos. Divide los comestibles en: Alimentos con luz verde, como las verduras, los lácteos, los cereales, las legumbres, los pescados, las aves, la fruta y el agua, los cuales pueden ingerirse con libertad. Alimentos con luz roja, como los embutidos grasos, los dulces, el azúcar, la carne roja, el alcohol, los huevos, las bebidas gaseosas, comestibles fritos y salados, los cuales deben eliminarse. Consecuencias de su seguimiento: alteraciones gastrointestinales, mareos, piel seca, fragilidad en uñas, caída de cabello.

El efecto yo-yo

Las dietas milagro prometen adelgazar de forma rápida y sin esfuerzo, pero quienes las ponen en práctica, al abandonarlas recuperan más kilos que los perdidos (fenómeno conocido como efecto yo-yo) y no sólo no consiguen corregir los malos hábitos de alimentación, sino que acentúan los errores.
Con las dietas milagro, cuya duración no suele exceder de dos semanas, se pierde peso y volumen a expensas de glucógeno, proteínas, agua y minerales, y no de grasa, que es lo que realmente se quiere y se debe disminuir.

Desconfíe si…

Los planes alimenticios difundidos a través de Internet ofrecen resultados ilusorios. Tome en cuenta que gran parte de la pérdida de peso es agua y no grasa, por lo que pueden esperarse cambios en la báscula, pero no en la talla.

Los errores más comunes

• Dejarnos seducir por dietas rápidas y engañosas, pues favorecen la aparición de estrías y producen importantes pérdidas de vitaminas.
• No desayunar y luego cometer excesos a la hora de la cena. Considere que el desayuno debe aportar una buena parte de las calorías del día.
• Renegar de algunos alimentos. El mejor régimen es la dieta equilibrada. Nunca debemos rechazar algún alimento, a menos que así lo recomiende el médico.
• Pesarnos cada día. Con una vez a la semana basta, pero siempre en la misma báscula, a la misma hora y sin ropa.
• Consumir laxantes y diuréticos. Abusar de estos productos puede evitar que asimilemos los nutrientes necesarios.