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Básicos de nutrición infantil

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Hemera/ThinkstockPor Maricarmen Osés

Lo que comen los niños los construye, es decir, la alimentación en la infancia es la mejor etapa para fomentar costumbres sanas, incluyendo buenos hábitos de higiene, correcto manejo de emociones y alimentación. Es muy importante que durante estos años, los menores cuenten con orientación y educación alimenticia adecuada para evitar que desarrollen carencias o excesos a lo largo de su vida y se conviertan en adultos enfermos.

La alimentación de nuestros hijos, como otras muchas cosas de su educación, son un reto; se trata de que podamos alimentarlos de la mejor manera posible sin entrar a este juego de poder con la comida que nos hace y les hace tanto daño. Debemos recordar que los más pequeños no tienen el paladar tan desarrollado y que a lo largo de su vida (sin forzarlos) irán aceptando nuevos sabores y consistencias.

Incluir más variedad

Usualmente, los horarios de comidas con los menores se convierten en un caos porque comen por días y por temporadas. Por ello para muchas mamás, es difícil darles variedad en su alimentación, pues existen chiquitos que sólo aceptan sus tres alimentos favoritos y nada más. Generalmente, las verduras son las que cuestan más trabajo, por eso te damos varios tips para que puedas integrarlas discretamente para que las acepten con gusto.

Ampliar su alimentación

Lo más importante es agregar sabores nuevos en lo que ellos ya aceptan, de tal forma que su variedad de alimentos crezca para hacer su dieta más variada y por lo tanto,más nutritiva. Está comprobado que forzar a los pequeños a comer es contraproducente y no redunda en beneficios ni a corto ni a largo plazo. Si quieres ayudar a tus hijos, debes hacer que la hora de la comida sea más natural y amena, no sólo para ellos, sino también para ti. La sobreoferta de productos que existe hoy en día y la adición de distintos sabores, colores y texturas, hacen que para ellos sea más difícil distinguir sabores sutiles, como los de las verduras, por ello les cuesta más trabajo optar por alimentos sanos. Es nuestra responsabilidad darles las opciones adecuadas, porque ellos aún no pueden elegir o seleccionar por sí mismos.

Más frutas y verduras

El consejo para introducir estos alimentos en su dieta es hacer purés de frutas (manzana, plátano, piña, pera, melón) y de verduras (espinaca, brócoli, coliflor, zanahoria, calabaza, chayote, chícharo, betabel) y congelarlos en bolsitas de plástico.

iStockphoto/ThinkstockEl ejemplo a seguir

Los adultos tenemos la obligación de alimentar y de enseñar a los menores las prácticas relacionadas con la dieta correcta, siendo la madre en particular quien determina las pautas conductuales que más tarde adoptará el infante, tanto para su alimentación como para el cuidado de su salud. Así, los mayores son responsables de facilitar o limitar este proceso. La promoción o restricción de algunos alimentos dependerá de las creencias de los cuidadores acerca de qué, cómo y cuándo servirlos, si son necesarios y aportan nutrimentos o si los adultos se perciben a sí mismos como obesos o delgados; aquí vemos que son diversos los factores que afectan la calidad de la dieta del menor y su estado nutrimental. La exposición continua de sabores y texturas de alimentos incrementa su consumo y aceptación a futuro. Además, las experiencias tempranas y positivas con diversos alimentos mejoran la aceptación de los nuevos ingredientes.

Los menores son grandes imitadores, ven a sus padres comer ciertos alimentos y asumen que también ellos los comerán. Es de vital importancia ayudarles a que disfruten los alimentos toda la vida, dándoles oportunidades repetidas para aprender, ellos crecerán con la idea de comer y disfrutar los alimentos. Recuerda que lo que come un niño debe satisfacer las necesidades de su cuerpo y ayudar a contribuir a un estado de nutrición y salud adecuado.