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Comedores compulsivos: soluciones a la carta

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Por Karina Galarza

Comer de manera compulsiva es un trastorno que se caracteriza por las siguientes situaciones.
• Atracones frecuentes de comida.
• Imposibilidad de controlar la cantidad de alimentos que se consumen.
• Comer en forma muy rápida, aunque no se sienta apetito.
• Seguir ingiriendo comida aunque se tenga la sensación de que el estómago reventará.
• Comer a solas.
• Sentir culpa y tristeza tras comer.
• Obsesión por comenzar dietas que se rompen muy fácilmente.

El origen del problema
“Para comprender tal situación, consideremos que el ser humano, desde su nacimiento, se vincula a su madre por medio del alimento; después, durante la etapa preescolar, se comienza a premiar al chico con golosinas si se porta bien, cumple con sus tareas y guarda los juguetes, acciones que ocasionan que se genere en el menor la idea de que cualquier necesidad, apoyo o recompensa tiene que ser cubierta mediante la comida”, explica la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes.

También existe la otra cara de la moneda, pues hay individuos que cuando están estresados, ansiosos o deprimidos dejan de comer porque el alimento les provoca repugnancia, lo que puede ocasionar que en pocos días pierdan hasta cinco kilogramos. “Cualquiera de los dos extremos trae consecuencias negativas para la salud, más aún si la persona padece diabetes mellitus y se alimenta compulsivamente o deja de hacerlo pues, por un lado, la sobrealimentación eleva de manera importante la glucosa sanguínea y, por otro, la falta de comida la reduce”, advierte la entrevistada.

A través de la comida compensamos nuestras fallas afectivas, como mecanismo de defensa que al final provoca culpabilidad. Otras veces comer calma nuestra ansiedad, consecuencia de sentimientos de vacío, de estar siempre ávidos de algo, de querer más y nunca estar satisfechos.

Las complicaciones
Al tratarse de un trastorno en el que se pierde el control por la ingesta de alimentos, pueden manifestarse las siguientes complicaciones:
• Alteraciones gastrointestinales
• Hipertensión arterial
• Incremento en los niveles de colesterol
• Sobrepeso u obesidad
• Enfermedades cardiovasculares
• Depresión y ansiedad
• Diabetes

¿Cómo hacerle frente?
“Es muy importante que las personas que comen de manera compulsiva detecten aquellos factores que las conducen a comer en exceso, a fin de que logren controlarlos. Si no les es posible hacerlo por sí mismos, se aconseja acudir a una terapia psicológica que les proporcione apoyo, encamine a manejar este tipo de conducta, incremente su autoestima y genere conciencia sobre su forma de comer. Posteriormente, será necesario canalizar su ansiedad hacia la práctica de alguna actividad que les resulte placentera y relajante, como hacer ejercicio o asistir a clases de pintura”, indica la doctora Maya Funes.

Los afectados que han logrado regular su manera de comer no están exentos de sufrir recaídas, pero es fundamental comprender que ello es parte de un proceso de adaptación que, además, les permitirá reconocer con facilidad los momentos de crisis para así controlarlos cuanto antes.

Funciones de los alimentos
Los alimentos cumplen con diversas funciones en nuestro organismo, además de las de tipo biológico.
Función secundaria. Se refiere a que ligamos los alimentos con los sentimientos de la infancia, ya que durante esta etapa se define la relación que guardamos con la comida. Si la madre es agresiva porque su hijo se ensucia al comer, o cuando un niño está triste y lo consuelan con un postre, generará relaciones poco saludables.
Función emergente. Está relacionada con la función social de los alimentos. En este sentido, resaltan las necesidades de los sentidos, pues cubren las preferencias referentes al sabor, olor, consistencia, temperatura
y presentación.

¿Cómo saber si tengo el problema?

A fin de que puedas saber si presentas rasgos del problema,
a continuación te ofrecemos un cuestionario que te será de gran utilidad. Toma en cuenta que la siguiente guía de ninguna manera sustituye un diagnóstico médico; es sólo una orientación.

1. ¿Comes cuando no tienes hambre?

2. ¿Tienes atracones de comida sin razón aparente?

3. ¿Presentas sentimientos de culpa y remordimiento después de comer en exceso?

4. ¿Dedicas demasiado tiempo y atención a la comida?

5. ¿Anticipas con placer y expectación los momentos en que pueda estar a solas para comer?

6. ¿Planeas con anticipación estas comilonas secretas?

7. ¿Comes con mesura delante de otros y luego compensas al estar a solas?

8. ¿Tu peso está afectando tu manera de vivir?

9. ¿Has tratado de hacer una dieta por una semana (o más), sin haber logrado tu meta?

10. ¿Tomas a mal cuando alguien te dice que controles tu forma de comer?

11. ¿Sientes ansias por comer fuera de los horarios de comida?

12. ¿Consumes alimentos para escapar de las preocupaciones o los problemas?

13. ¿Alguna vez te ha tratado tu médico por obesidad o exceso de peso?

14. ¿Tu obsesión por la comida te hace infeliz o a otros?

Si contestaste “Sí” a tres o más preguntas, es probable que tengas el problema de comer compulsivamente. Acude con tu médico, quien evaluará tu caso y, de considerarlo necesario, te canalizará con un especialista.