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Desayuno, un buen hábito

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Por Montserrat Celorio

Seguramente dirás: “yo sólo desayuno un café y un pan o si acaso un yogur; no me entra nada en la mañana; cómo piensan que voy a comer algo a la hora en que me voy al trabajo, si salgo a las 6 am; es una locura servir fruta y huevos a los niños cuando ando corriendo y lo que me urge es salir temprano, si puedo les hago un licuado de chocolate; jamás desayuno porque no me da hambre a esa hora”.

KENA Cocina Desayunos y Meriendas
KENA Cocina Desayunos y Meriendas

Son muchos los pretextos para no desayunar, pero de igual forma hay muy buenos argumentos para hacerlo, así que sigue leyendo porque este buen hábito puede traerte grandes beneficios a ti y tu familia.

¿Por qué vale la pena desayunar?

Generalmente la última comida del día, es decir la cena, se hace entre las 8 y 10 de la noche. Suele ser ligera y el organismo no recibe alimento hasta el día siguiente, permaneciendo en un ayuno hasta de 12 horas.

Durante el sueño, hay un gasto de energía debido a que el cuerpo necesita realizar diversas funciones: respirar, mantener los latidos del corazón y la circulación de la sangre, actividades del sistema nervioso y los órganos internos, etc. Tu cuerpo buscará obtener dicha energía y la tomará de las reservas que tenga, entonces lo que necesitas por la mañana es reponer el gasto calórico y eso lo haces por medio del desayuno.

¿Por qué es importante que los niños desayunen?

Porque se rompe un ayuno de 8 a 10 horas. El rendimiento escolar, tanto físico como intelectual, se ve influido por el aporte de nutrientes que recibe el organismo. Al respecto, varios estudios han demostrado que los niños que desayunan adecuadamente tienen mejor rendimiento escolar que aquellos que no lo hacen. Se ha observado que estos pequeños tienen una mejora en la capacidad de concentración, atención, memoria y, por lo tanto, en los procesos de aprendizaje.

Además, a través del desayuno el cuerpo recibe los nutrientes fundamentales para el adecuado crecimiento y desarrollo de los niños, como calcio y proteínas. Otro beneficio es que un buen desayuno contribuye a llevar una alimentación más equilibrada y completa a lo largo del día. En el caso de los pequeños, no desayunar los predispone a consumir, en los recreos, comida chatarra –grasas y azúcares– en la que abundan las calorías.