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El agua, tu mar interior

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El agua, tu mar interior
iStockphoto/Thinkstock

Esas tres cuartas partes de tu cuerpo
Tu cerebro es 70 % agua, tu sangre un 60% y cada uno de tus huesos 30%. El balance del agua en tu cuerpo está íntimamente relacionado con tu sistema de control de temperatura. Tu digestión y tu metabolismo dependen de ella. Provee estructura y solidez a tus células, lubrica tus partes móviles, protege tus delicados órganos, y es una forma de mantener tu entorno interno constante de cara a un mundo exterior continuamente cambiante.

Aprende a beberla pura y simple

¿Qué, cuándo y cuánto necesitas beber para una salud perfecta? ¿Cuál es la forma de reponer las 10 o 12 tazas de agua que pierdes diariamente? Algunos expertos sugieren que una dieta apropiada requiere una dotación extra de fluidos; mientras que otros prescriben restricciones en las cantidades. Pero la sabiduría de antiguas prácticas curativas tradicionales, respaldadas por los hallazgos de la ciencia moderna, afirman que lo mejor es que durante todo el día bebas un poco de agua a cada rato. De esta forma se incrementa la actuación de tu mente y de tu cuerpo y se evita la formación de metabolitos tóxicos en tus tejidos.

Cuidado con el agua
Necesitas consumir agua para vivir bien. Este líquido cristalino hace el 60 % de tu peso corporal, lleva los nutrientes a tus células, regula la temperatura de tu cuerpo y ayuda a tus riñones a desintoxicarlo. Pero cuidado, el agua también puede enfermarte, por lo que debes hervirla siempre antes de tomarla y elegir marcas serias de agua purificada para no exponerte al riesgo de agentes patógenos, que causan enfermedades, ni a agentes químicos peligrosos para tu salud. Sin embargo, no debes alarmarte: cuidar el agua que tomas es más simple de lo que parece. Recuerda que:

• Hervirla es básico
• Filtrarla es una buena idea.
• El agua embotellada de manantial tiene fama de ser la más pura fresca y saludable de todas.
• El agua embotellada puede contener menos sales minerales y menos cloro que la de la llave.

Cuando estás ocupada muchas veces no haces caso a tu sed y constantemente tu cuerpo está perdiendo agua pues se evapora hasta con el aliento que exhalas. Y si esta agua no se reemplaza, el volumen de plasma sanguíneo circulante que lleva oxígeno y nutrientes a tus tejidos disminuye, y se concentran desechos y toxinas en tu sangre, lo que deteriora tus habilidades físicas y mentales.

Los síntomas de deshidratación como boca seca, cansancio, irritabilidad, desconcentración, orina oscura y estreñimiento, que paradójicamente ya se aceptan como parte de la vida, son señales de que no estás tomando suficiente agua.

Recuerda siempre que beber agua es muy saludable: bebe un litro y medio de agua diariamente, incluyendo un vasito al levantarte y uno al acostarte, para mantener a tu organismo fluyendo adecuadamente.