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No te presiones al adelgazar

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Creatas Images/thinkstockPor Maricarmen Osés

¿Alguna vez te has sentido obsesionada por adelgazar, por la comida o por tu peso, al grado de llegar a hacer cualquier cosa para conseguirlo?
Emilia Landaluce es madrileña, “Las Dietas y la Libertad” es su primer trabajo literario. Queremos darte una probadita de su libro para que le saques todo el provecho posible.
Todos los relatos en el libro son auténticos, están basados en su experiencia e increíblemente, existen miles de mujeres que viven de esta manera y se relacionan de un modo obsesivo con la comida, con su peso y con los kilos. Lo más valioso de todo esto es el final: las estrategias contadas por una víctima de las dietas y los regímenes para adelgazar (Mercedes), que consigue su valioso objetivo a través del amor y la libertad personal.

Herencias malinterpretadas
Heredamos mucho más que el color del pelo y la forma de las caderas, heredamos hábitos y creencias. Cuando en tu educación y entorno la delgadez es sinónimo absoluto de triunfo; cuando el amor, el éxito profesional y la diversión dependen de si estás flaca o no; cuando aprendes que tu valoración reside en tu tamaño, es muy difícil ver las cosas de manera objetiva y muy difícil no intentar cualquier cosa para alcanzar el objetivo de la pseudo “felicidad”. Y es aquí en donde la tiranía dietética puede hacer de ti lo que se le antoje. Así es como Mercedes aprendió a amar la delgadez del prójimo más que a ella misma.

Genética y tradición
En esta familia había tres temas predominantes: las dietas, el campo y las mascotas, mejor dicho, los perros. Aquí los abuelos habían pasado hambre y el hambre lo puede todo: te ciega, así que los descendientes se preocuparon de jamás padecerla. Lo complicado era que esto ocurría al mismo tiempo de valorar tanto la delgadez. La madre de la familia prohibía, limitaba y hasta ponía candados en las despensas. Cuando tienes los genes, no solamente debes luchar contra la predisposición, sino también contra la tradición, la historia y los mitos familiares.

Una odisea en tu vida
Cualquier dieta estricta hace que la comida se vuelva tan atractiva que llega a divinizarse.
A Mercedes le sobraban sólo unos kilos, pero en ese ambiente era difícil no desproporcionar el número de la báscula y entre más métodos represivos intentaba, más ansiedad, más frustración, más culpa y más ataques compulsivos tenía.
Existen dietas que generan tal estrés en torno a la comida que cada vez que “te sales”, tienes que “atiborrarte”. Cuando esto pasa, no regresas a comer menos y a ser constante, sino que optas por medidas mucho más rudas de emergencia. Así transcurrió la vida de Mercedes, entre consultas, productos milagro, dolorosas mesoterapias y dietas estrafalarias de corta duración. Pero las propuestas eran a veces tan absurdas que la decepción llegaba inmediatamente después. Lo más peligroso cuando estás en un momento similar es aliarte con personas opuestas a ti y que valoren tanto la delgadez que no importa la persona, sino el tamaño de ésta.

Terror dietético
Mercedes denomina terrorismo al logro de un objetivo mediante el uso de la violencia y el terror. Su relato precede de su experiencia, sus primeras acciones terroristas fueron leves: dietas muy estrictas con mareos y mucha hambre, que después aumentaron de intensidad; comenzó a vomitar. La posibilidad de adelgazar de forma rápida puede enmascarar el precio que hay que pagar por esto y en realidad el precio y los costos no le interesaban, lo importante era el fin, no los medios. “Cada vez que me atracaba y vomitaba, juraba que era la última”. Pero en cada comida que ella hacía, la mente jugaba su estrategia para robarle la paz.

Régimen liberal

Cuando Mercedes tocó fondo, logró encontrar su límite. Así que decidió ordenar y reeducar a su cuerpo y a su mente poco a poco. Rechazó la culpa y el malestar por comer, consiguió separar la comida del estado de ánimo y recuperó su soberanía.
Tras un viaje a la ciudad de París, en donde se encontró totalmente sola y a merced de su libre albedrío, se volvió menos obsesiva pues no había que esconderse, ni había que demostrar nada a nadie, era el ejemplo perfecto de la espontaneidad, con lo que consiguió la moderación y el equilibrio que jamás pudo encontrar desde la coerción.
Aprendió a escuchar a su cuerpo y a discernir entre lo que realmente valía la pena para ella y lo que no. Logró cambiar su atención de los demás hacia ella misma y se liberó de la bulimia, de las dietas, de la obsesión, de la ansiedad y por fin… de sus kilos.

La moraleja
El mensaje que se intenta transmitir con este relato es que cada una de nosotras somos dueñas enteramente de nuestro propio cuerpo y de nuestro destino, sólo una misma puede elegir en lo que quiere convertirse y cómo lograrlo.
1. Hay que tratar de liberarse de las presiones y coacciones de cualquier tipo.
2. Ser conscientes de nuestras propias limitaciones (vivir en la realidad y soltar las fantasías).
3. Saber verdaderamente cuáles son los objetivos que se persiguen.
4. No pagar el precio de nuestra vida social, nuestra salud, nuestra vida familiar o laboral por nuestro fin.

Sólo segura de sí misma, Mercedes fue capaz de dejar atrás toda su ansiedad, sus miedos y así adelgazar naturalmente. Al final se veía delgada, libre, independiente y poderosa. Los demás eran seres normales y no seres extraordinarios, entonces sus demonios se desvanecieron.
“La libertad empieza con uno mismo. Libera tu cuerpo y el resto, delgadez incluida, vendrá después”.