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El Horno de Lucas

Dieta para prevenir el cáncer

El cáncer es un proceso en el cual el núcleo de la célula ha sido dañado, dando como resultado el crecimiento excesivo y descontrolado de células, provocando la aparición de un tumor que se puede presentar en cualquier parte del cuerpo. Esta enfermedad ha ido en aumento en los últimos años y se ha asociado al actual estilo de vida.

¿Por qué se origina?
Son varios los factores que influyen en la aparición de esta enfermedad, entre ellos: el tabaquismo; el consumo excesivo de alcohol, sal y sazonadores; la genética; factores ambientales, como la inhalación de gases con plomo o productos químicos; alimentos que contienen nitratos y nitritos (embutidos ahumados, carnes preparadas al carbón); los rayos ultravioleta; la falta de actividad física; el sobrepeso y la obesidad.

El poder de los antioxidantes

El cáncer es un proceso mediante el cual las células se oxidan, es decir, se daña su estructura debido a la formación de radicales libres, que son moléculas inestables que causan alteración a la función celular. Existen unas sustancias llamadas antioxidantes, los cuales provienen de algunos alimentos y tienen la propiedad de evitar que otra molécula se oxide al apoderarse de los radicales libres; con ello, inactivan el daño que éstos podrían causar a la célula.

Otras propiedades de los antioxidantes son:
• Disminuyen el riesgo de cáncer, principalmente el de estómago y colon.
• Mejoran la función inmune, previniendo infecciones.
• Contribuyen a retrasar el envejecimiento prematuro, principalmente en la piel.
• Reducen el riesgo de infartos, la elevación de colesterol malo en la sangre, por lo que previenen a largo plazo enfermedades degenerativas, como las cardiovasculares, cataratas y diabetes.

¿Dónde se encuentran?
Los antioxidantes son las vitaminas A, C y E, y el selenio, que es un mineral. Se encuentran principalmente en frutas, verduras, semillas y aceites vegetales.
Vitamina A. Las frutas amarillas, como papaya, mango, melón y chabacano, contienen betacarotenos, los cuales ayudan a formar la vitamina A en el organismo, al igual que las verduras de color verde oscuro, como el brócoli, las espinacas, los berros y la lechuga orejona, además del pimiento morrón y la zanahoria.
Vitamina C. También llamada ácido ascórbico, la encontramos principalmente en los cítricos y la guayaba. Debido a que es una vitamina que el organismo no almacena, es recomendable consumirla diariamente a través de las frutas. Es muy sensible al calor y al oxígeno, por lo que le aconsejamos que consuma las frutas en pieza o en gajos; si prepara jugos, bébalos inmediatamente para evitar la pérdida de la vitamina.
Vitamina E. Las fuentes principales de esta vitamina son: germen de trigo, productos de grano integrales, avellanas, almendras, nueces y cacahuates. A algunos aceites vegetales, como el de soya, se les adiciona esta vitamina como conservador.
Selenio. Se encuentra en dosis bajas en la mayoría de frutas y verduras. Cada antioxidante tiene una acción específica en el organismo y para que actúen de manera adecuada necesitan complementarse entre sí, por lo que la deficiencia de alguno de ellos inhibe el efecto benéfico de los otros.

Una alimentación equilibrada y variada, le asegurará el aporte adecuado y suficiente de nutrientes que el organismo necesita.

Sugerencia de menú

Desayuno • Jugo de naranja con zanahoria
• Omelet de espinacas con salsa a la mexicana
• Pan integral Colación matutina • Papaya con yogurt descremado Comida

• Sopa poblana
• Salmón a la pimienta con ensalada de berros y mandarina
• Aderezo a base de aceite de oliva
• 1 taza de arroz amarillo
• Sandía

Colación vespertina • Nueces
• Ensalada de germinado de alfalfa con pepinos Cena • Queso panela asado con nopales a la vinagreta
• Tortilla de maíz
•Melón

Recomendaciones
• Mantén un peso saludable.
• Realiza alguna actividad física moderada durante 30 minutos, de 3 a 4 veces por semana.
• Modera el consumo de grasas saturadas (crema, mantequilla, tocino, mayonesa, etcétera).
• Limita el consumo de sal y sazonadores; es preferible que utilices hierbas y especias.
• Evita utilizar métodos de cocción directos al carbón o a la flama.
• Si consumes embutidos, evita los que son ahumados.
• Consume 5 porciones como mínimo de frutas y verduras, procurando variarlas y que sean de diferente color (amarillo, verde oscuro). Combínalas entre sí, por ejemplo, ensalada de melón con berros o de espinacas con fresas.
• Prefiere los cereales integrales.
• Disminuye los azúcares refinados y sus derivados, como refrescos, postres, jugos envasados, etcétera.