El sabor a mar en la gastronomía mazatleca

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Mazatlán es una famosa ciudad del noroeste de México. Situada en el estado de Sinaloa, esta población costera es conocida popularmente como la Perla del Pacífico. Se trata de uno de los destinos turísticos más visitados de la geografía azteca. Posee una gastronomía desbordante, llena de sabores y contrastes. Puesto que recibe a miles de visitantes todos los años, no tendrás problemas para encontrar hoteles en mazatlan.

El imponente océano que se abre en su horizonte es una fuente inagotable de mariscos y pescados de pimerísima calidad. De su océano se obtienen marlines negros, rayados y azules, bonitos, doradas, atunes de aleta amarilla, peces espada, peces vela… También hay muchas especies de profundidad como el pargo, los meros, los lenguados… Una visita a esta localidad solo puede ser completa si aprovechas para degustar sus deliciosos platillos marinos.

El aguachile de camarón y el pescado zarandeado, platos estrella

Dos son los platos típicos más deseados por los turistas: el aguachile de camarón y el pez zarandeado. Platos con siglos de antigüedad que se han perpetuado a lo largo de la historia.

La receta del aguachile de camarón nació tierra adentro, en la zona de la sierra. Esta comida se preparaba con carne machaca a la que se le añadían agua hirviendo y 5 o 6 chiles chiltepines. Los chiltepines son una variedad de chiles, pequeños y redondos, que se dejan secar al sol, lo que hace que se vuelvan mucho más picantes. Con el paso de los siglos, la receta fue acercándose hasta la costa. Al llegar a Mazatlán, los lugareños sustituyeron la carne machaca por el producto estrella de sus aguas: el camarón.

Existen tres estilos de aguachile de camarón: tradicional, del que ya hemos visto a grandes rasgos la receta; mestizo, estilo en el que se añade una mezcla de limón, sal y pimienta; y contemporáneo, que se prepara de diferentes maneras y en el que, incluso, llega a cambiar algún ingrediente. Sea como fuere, es un manjar que debe hacerse con pescado fresco y debe resultar picante.

El pescado zarandeado es un plato que se viene preparando desde el período prehispánico. El pargo es el pescado más utilizado para esta receta, aunque también se puede utilizar la dorada, la lubina, el lenguado… Se licúa una salsa de limón, ajo y cebolla y se le unta al pescado. Después de hace otra salsa, con mostaza y mayonesa, y también se le añade al pescado para, acto seguido, brasearlo en una zaranda -un enrejado en el que se coloca el pescado y que da nombre al plato-.

Los lugareños dicen que, si mientras comes el pescado zarandeado puedes apreciar la silueta de las 3 islas de Mazatlán -isla Venados, isla de Lobos e isla de Pájaros-, la comida estará mucho más rica.

Pregunta en tu hotel en mazatlan a qué lugares puedes acudir para comer los mejores platos locales. Huye de los lugares pensados exclusivamente para sacarles los cuartos a los turistas y que tienen una calidad deplorable. Aprovecha el viaje para descubrir unos sabores únicos.

En Mazatlán tampoco faltan los típicos platos gastronómicos sinaolenses como son el chilorio, los frijoles puercos, el pozole sinaolense o el pollo a la plaza, entre muchos otros. Te faltarán días para probar todos los manjares que la Perla del Pacífico puede ofrecerte.

Los postrestambién tienen espacio en estas comidas. Los suaves, las cocadas, la capirotadas blanca, el pay de guayaba o las nieves -helados- de garrafa con infinidad de sabores entre los que se incluyen el pay de queso o el yogur con arándanos, por poner unos ejemplos.

Belleza más allá del océano Pacífico

La ciudad mexicana es una joya del Pacífico. Entre pitanza y pitanza, tendrás tiempo para recorrer los encantadores rincones de esta localidad.

Por encima de todo, destaca el malecónde Mazatlán. Sus 7 kilómetros de longitud lo convierten en el segundo más largo del mundo. Recorrerlo desde el faro, poniendo rumbo al norte, ofrece una panorámica muy clara de cómo ha ido cambiando la fisonomía de la ciudad y de cómo se ha ido urbanizando a lo largo de los años. En este agradable paseo no será extraño que des con alguna banda musical sinaolense. También podrás apreciar muchas de las escultutras que salpican el trayecto. De todas, la Fuente de los Delfines es la más famosa.

Los templos religiosos siempre son lugares interesantes. La catedral de la Inmaculada Concepción aúna una extraña combinación de estilos: barroco, mudéjar, neoclásico… Una mezcla arquitectónica que se ha convertido en una de las señas de indentidad de la ciudad.

La mayoría de los hoteles y de la vida nocturna se encuentran en Zona Dorada, pero las mejores postales se encuentran en el casco antiguo: el teatro Ángela Peralta, la plazuela de Zaragoza, la plaza Machado…

Con un océano tan generoso y abundante en especies, la pesca deportiva es una opción que enamorará a los amantes del sedal.

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